aBOLETÍN
N.27 - Febrero 10

BOLETÍN DE FEBRERO

Continúa activo el invierno y bien crudo. Parece que en algunos días tenga ganas de terminar, pero a la mañana siguiente nos devuelve a la realidad, el frío y crudo invierno. El buen aspecto es que este año no habremos de padecer por el agua, y el frío habrá matado buena parte de las orugas de los pinos. El día va alargándose, con más horas de sol.

Hemos celebrado la fiesta anual de la matanza del cerdo, en la plaza. Ha habido suerte, el tiempo nos ha acompañado. Les ofrecemos un reportaje gráfico de la jornada. Es de destacar, como siempre, la cuidada organización de buenos vecinos de Borredà que cuidan de la fiesta y de la preparación del cerdo, así como su distribución. Trabajo que muchos no quieren, pero por suerte otros lo hacen, tanto en esta fiesta como en otras que se celebran en Borredà.




EXCURSIONISMO
RUTAS DE LA WEB DEL ALT BERGUEDÀ
A QUERALT POR SANT PERE DE MADRONA 4,5 Kilometros 2 horas Altitud 1135 m.

Esta ruta nos llevará hasta Queralt pasando por la iglesia románica de Sant Pere de Madrona, que fue parroquial hasta el siglo XIX. La vuelta la haremos por el camino conocido como el atajo de Queralt, el camino más directo para ir de Berga al santuario. A lo largo del camino os encontraréis con diversas capillas en honor a diversos santos y santas. Toda la vuelta destaca por las impresionantes vistas de la Catalunya Central.


Desde la plaza Sant Francesc cogéis el PR C-73. Por la calle de subida, a mano derecha, veréis Cal Corneta. Este edificio fue construido como fábrica textil a finales del siglo XIX sobre el solar de un antiguo molino y funcionó hasta los años 50. Ahora se utiliza como vivienda.
Más adelante veréis la fábrica del señor Andreu Ros. Constituye la parte superior de la hilera de casas (barrio de Pinsania). Sus inicios se remontan a 1821 (fecha de escritura de la compra), pero hay menciones de molinos (molinos de Boixader) que datan del siglo XV. Se utilizó principalmente para hilatura y el cardado de algodón. Aún se percibe la actividad industrial en alguno de los bajos.

Al llegar al número 16 de la calle, veréis una cara tallada en la piedra, era el signo utilizado a finales del siglo XIX y principios del XX para indicar la presencia de un prostíbulo.
Justo antes de llegar a la carretera de Sant Llorenç, debajo, junto a un tubo que transporta lo que queda de la riera después de las captaciones de agua potable, veréis una estructura que parece un refuerzo de la pared de la carretera. Son los restos del acueducto que llevaba el agua al molino del Alon que se encuentra enfrente, hoy desaparecido y substituido por una casa.
Al otro lado de la carretera se ve un descampado con restos de una edificación. Es todo lo que queda de Cal Patata, una importante fábrica textil que fue quemada durante la Guerra Civil, en la retirada de 1939. Hay documentos desde 1632 que hablan de la existencia de un aserradero de madera antes de la construcción de la fábrica.

Al llegar a la carretera de Sant Llorenç de Morunys debéis cruzarla y subir por el camino asfaltado. En seguida, se debe dejar este camino y continuar por un sendero que marcha por la izquierda hasta la urbanización de Fumanya. Se cruza la urbanización y se llega a la carretera de Queralt y de los Rasos de Peguera. Después de hacer unos zigzagueos deberéis dejar el atajo y continuar por un sendero a mano derecha señalizado de color verde y blanco que por en medio del pequeño valle os llevará hasta el collado que hay justo debajo de Sant Pere de Madrona. Vale la pena subir las escaleras que llevan hasta la iglesia.

Sant Pere de Madrona es una pequeña iglesia románica que fue parroquial hasta el siglo XIX. Desde aquí contemplaréis unas buenas panorámicas. En el puerto de debajo de la iglesia, volveréis a encontrar las marcas verdes y blancas que os subirán por la umbría hasta Queralt, en medio de un bosque de pinos y hayas. Cuando bajéis por el otro lado veréis que la vegetación cambia radicalmente y que ahora pasa a ser de encinas y boj.
En Queralt podéis aprovechar para visitar la iglesia, la cueva de la Troballa y los miradores. Las vistas son impresionantes y, si el tiempo acompaña, veréis volar los parapentes frente a la sierra. También hay una fuente para llenar la cantimplora. Actualmente sólo hay servicio de bar, pero existe un ambicioso proyecto para restaurar el edificio con un hotel y un nuevo restaurante.
Para volver a Berga tendréis que seguir las marcas amarillas y blancas del PR C-73, hasta la plaza de Sant Francesc. Vale la pena hacer el descenso tranquilamente y disfrutar de las panorámicas. Sobre todo en la última línea de cresta, pasada la urbanización, hay unas interesantes perspectivas del Estret y del Hostal del Guiu.

 


OBSERVACIONES

Distancia 4,5 Km.
Número de ruta 15
Punto de inicio Plaça Sant Francesc de Berga.
Zona Serra de Queralt
Tiempo aproximado 2 hores.
Señalización Marcas amarillas y blancas (PR C-73) hasta la carretera de Queralt, en el atajo de Queralt; marcas verdes y blancas hasta Queralt y marcas amarillas y blancas (PR C-73) hasta Berga.
Aparcamiento Aparcament de la zona de Sant Francesc
Punto de final Plaça Sant Francesc



BORREDÀ
Texto extraido del libro BORREDÀ, editado por Àmbit de Recerques del Berguedà. Se publican algunas fotografias incorporadas en este texto, en color y no forman parte del libro.

PRESENCIA DE LA CASA CONDAL

El año 919, en un juicio presidido por el conde de Cerdanya-Besalú, Miró -hermano de Radulf- i en presencia del vizconde, prohombres y jueces, se exigió a unos particulares que pagaran las primicias y los diezmos en la iglesia de Santa María de Borredà, que el obispo Radulf había dado al monasterio de Santa Maria de Ripoll. Este juicio demuestra que Radulf poseía derechos sobre Borredà y la iglesia de Santa Maria, seguramente por herencia de su padre y que antes del 919 había cedido los diezmos y las primicias de Santa Maria a Ripoll.
También en el término parroquial de Sant Pere de Salselles, cerca de la Sierra de Olíora, compró tierras en el año 930 a Dalila y a sus siete hijos (9). También adquirió, en una fecha imprecisa, la iglesia de Sant Pere de Salselles, que más tarde, su hijo Oliba dio a Santa Maria de Ripoll (10).
El patrimonio del obispo fue también considerable en otros lugares de la actual comarca del Berguedà; en el 932 compró una casa y tierras en el sitio de Gréixer y una casa con su molino, situada en el término de Bagà, cerca del río Gréixer, que fueron cedidos por Radulf al monasterio de Sant Llorenç pop Bagà. Een el 937 compró tierras en Montclús, cerca de las Heres de la Quar, en el valle de Merlès (11). Parte de este patrimonio fue legado, en vida de Radulf, al monasterio de Ripoll y el resto llegó también de la mano de Oliba, hijo de Radulf.
Otros hijos del conde Guifré el Pelós poseyeron alodios en Borredà; éste es el caso de Su-nifred, conde de Urgell, que antes del 940 ya tenía un alodio en Boatella (12).

Borredà y el monesterio de Ripoll

El valle de Ripoll estuvo ocupado y repoblado también bajo la dirección del conde Guifré desde el año 879; estuvo precisamente dentro de este contexto de repoblación que fundó el monasterio de Santa Maria de Ripoll, con la clara intención de que su hijo Radulf fuera abad; también funda Sant Joan de les Abadesses, para su hija Emma. El primer abad de la naciente y pequeña comunidad ripollesa fue Dagui; éste era un sacerdote o rector que procedía de la iglesia de Sant Andreu de Gréixer. El mismo Daguí, como cabeza de los hombres de este sitio consiguió que el obispo Guisad d'Urgell consagrara la pequeña iglesia de Sant Andreu de Gréixer, que ellos mismos habían construido el año 871. Una vez en Ripoll, y como abad, Daguí compró, para el monasterio, una viña en Gréixer, con sus árboles, en el año 899; en este mismo lugar el obispo Radulf compró una casa con sus tierras en el año 932, bienes que probablemente se poden identificar con el alodio que en el año 949 fue cedido al monasterio de Ripoll por los limosneros de su hijo Olíba (13).
Después de la fundación de Ripoll empezó a llover las donaciones, muy especialmente por parte del conde Guifré y de sus hijos, y se inició un periodo de intensas relaciones entre Ripoll y el actual Berguedà. Seguramente fueron Guifré, primero, y después su hijo Radulf, los que dieron la iglesia y el sitio de Borredà al monasterio. En los preceptos de los reyes carolingios Lluís d'Ultramar (939) y Lotari (982) y en la bula del papa Agapíto (951), que confirman las propiedades del monasterio, ya se mencionan como propios el lugar de Borredà, con la iglesia de Santa Maria y sus agregadas de Sant Sadurní de Rotgers y de la Pera, con todos los diezmos y primicias, junto con muchos otros bienes.
En el 948, Oliba, hijo del obispo Radulf, donó a Ripoll la parroquia de Sant Pere de Salselles, con todo los diezmos y primicias y con su término, que iba desde la rambla de Llucà a la rambla de Merlès y que limitaba con Gomia, con el camino de la villa de Heures, con el Puig de Flamídía y con el de Castellar. Esta donación incluye también el alodio de Catalana y de Gréixer (14).


El 940, el comte de Cerdanya Sunifred, nét de Guifré el Pelós, va donar al monestir un alou de Boatella, el qual posseïa per donació dels seus habitants; aquest mateix comte va donar a Ripoll terres situades a la vall de Merlès, en els anys 947, 948, 949, 952 i 959 (15).
El monestir de Ripoll va acumular un important patrimoni que va mantenir, gairebé íntegrament, fins al segle XIX. Al Berguedà, tenia possessions a Avià, a Obíols, a Brocà, a Gréixer, a Aranyonet, a Sorba, a Gargallà, etc...; al Ripollès, a Matamala, a Alpens, a Es-tiula, a la vall de Merlès, etc...
El domini de Ripoll sobre Borredà era molt ampli: el monestir posseïa la Jurisdicció Civil plena i el control total sobre les esglésies de Santa María de Borredà, Sant Sadurní de Rot-gers i l'església de la Pera, l’advocació de la qual no coneixem; la Jurisdicció criminal restava en mans de la casa comtal fins al s.XV.

La vida de la comunitat rural en los s. IX i X

Desgraciadamente la poca documentación que tenemos de estos años no nos permite profundizar en aspectos concretos y puntuales sobre la vida, los problemas y las ilusiones de estos hombres y mujeres del s.IX y X, pero la importante bibliografía general de Cataluña y más concretamente del Berguedà sobre estos orígenes históricos aporta bastante información como para poder decir que, en Borredà, había una situación muy parecida al resto de la Catalunya Vella.
Todo el Berguedà se repobló con una constante: la dispersión; en ningún sitio se forma un núcleo urbá importante pero sí que se recuperaron hábitats antiguos. Ya hemos hecho referencia a los topónimo al valorar la importancia de la repoblación, y con respecto a Borredà tenemos que recordar, una vez más, topónimos tan claros, como el romano de Comià, y el germano de Rotgers. Nos indican que aquí, en estos antiguos núcleos de poblamiento se instaló la una población nueva, manteniendo la constante de un poblamiento disperso.
En el 951, Comià -Cominiano- es citado como un de los límites del término parroquial de la iglesia de Salselles; también la villa Heures -villa de Hederas- (16), y el camino que desde tiempo inmemorial recorre la rambla de Merlès y que llegaría, seguramente, hasta Puigcercós. En el 905 en el acta de consagración de la iglesia de Sant Jaume de Frontanyà se menciona también la villa Cirera -ipsa villa que dicunt Cereisa- (17).
La primera noticia concreta de Rotgers es del 938 al mencionarse que la iglesia fue construida al lado del Palau Rodejaria -Acháteme Rodejaria-, una construcción anterior, el propietario de la cual dió nombre al lugar y a la iglesia. De forma parecida hay que mencionar también: Castell de l’Areny -Castellum Athalasindi-, Gombrèn -Gomesindus-, Gisclareny -Gisela-sind-, Bastareny -Berthtisind-, Malanyeu -Malangecus-, Campdevànol -Campo de Avannali-y tantos otros. En el año 1979 a raíz de las tareas de limpieza efectuadas en Sant Sadurní de Rotgers se encontraron los restos de un hábitat medieval a unos cien metros de la iglesia (18). Los restos de muros se encuentran al mediodía de la carena y forman unos ángulos que dibujan diversas estancias;

parece que una parte de este aparato fue utilizada para hacer el muro de cierre que rodea el cementerio de la iglesia de Rotgers. Se ha identificado un hábitat medieval con el Palatium Rodegarii que dió nombre al lugar; con todo, son necesarias excavaciones para confirmar la segunda hipótesis.


En estas villas dispersas de Cirera, Comíà, y Boatella, cerca de las iglesias de Santa María de Borredà, Sant Sadurní de Rotgers, la Pera y Salselles, se concentró una población campesina, procedente del Alto Berguedà y de la Cerdanya, que con una tarea gigantesca ganó tierras al bosque y a los páramos y empezó a cultivar cereales y viña. Los campesinos se instalaban en tierras de propiedad condal, siempre de acuerdo con las autoridades; pasaban a aprisionadores y al cabo de 30 años de cultivarlas ya eran propietarios libres y aloveros. Como explica Josep M. Salrach, los repobladores debieron ser campesinos venidos a las tierras de roturación con herramientas, ganado, entonces y comestibles para poder resistir la espera de la primera cosecha (19).
Las villas agrupaban tres, cuatro o cinco masías pequeñas y aisladas los unos de los otros; cada masía incluía el edificio donde vivía la familia y el ganado, una pequeña extensión dedicada al cultivo de la viña, pocos campos de secano y un pequeño huerto, ya que las masías se construían cerca de un río, rambla, fuente, etc. La casa de la masía era una construcción de pequeñas dimensiones que muy a menudo aprovechaba una roca grande como pared de fondo; en esta roca se encajaban las vigas que tenían que soportar el tejado e, incluso, si se podía, se aprovechaba la roca como pavimento. La casa se completaba con pared seca bastante gruesa (60 a 80 cm) y con la puerta a mediodía.
La masía, de planta rectangular y no superior a los 45 m2, se dividía en dos estancias, una para la familia (con el hogar de fuego y un banco que, al mismo tiempo, servía de cama) y la otra para el ganado. El tejado, muy bajo, era de una sola vertiente y se hacía con ramaje, arcilla, losas y glebas. Un cercado cerraba la masía y servía también de corral para las aves de corral, las ovejas y las cabras; el resto de animales, cerdos, bueyes, vaca y asno, excepcionalmente algún caballo, se encerraban en la cobertizo, espacio que solía corresponder casi a la mitad de la masía.
Los utensilios de estos campesinos eran muy pobres: ollas, tinajas y platos de cerámica gris, cu-charas de madera de boj o de pino, algún cuchillo de hierro, etc; un agujero en la pared hacía de armario y los silos abiertos en la roca servían para guardar la cosecha.
Ésta es la tipología general de la masía en los s.IX y X, la cual se ha podido definir gracias a las excavaciones y a los estudios hechos en masías de estos siglos en lugares concretos del Berguedà: Vilosiu (Cercs), Castellot de Viver i Navel (Viver i Serrateix) y masía de la Creu de la Pedra (Guixers, Solsonès) (20).
La dura y difícil vida campesina en estos siglos IX y X pasaba por un trabajo intenso de la tierra: pequeños campos estirados y escalonados, separados por márgenes de pared seca; tierras de secano destinadas preferentemente a trigos (forment, cebada, centeno, avena y mijo); en viñas, que daban un vino de poco grado, y a algunas leguminosas, (sobre todo habas). Al lado de la viña y del huerto se plantaban árboles frutales, casi siempre manzanos; ante la falta de aceite se usaba el de las nueces, pero sobre todo la manteca del cerdo. En el Pirineo y en el Pre-pirineo cada masía contaba con una media de tierras no superior a las 11 hectáreas, sin contar las pequeñas parcelas de huerta donde se cultivaban cebollas, coles, etc. Las abejas proporcionaban la miel necesaria para endulzar los alimentos.


Del bosque se aprovechaba todo, no sólo la leña para hacer fuego, para iluminar, herramientas y mobilíario para la vivienda, sino también las piñas, bellotas para los cerdos, etc; como sustitutivo de los cereales en el consumo humano, castañas, setas, muérdago, la misma caza, etc.
Estas tierras pobres y a menudo en pendientes, no permitían utilizar otras herramientas que l'azada, el azadón y la pala, todas muy rudimentarias y con poco hierro; excepcionalmente en campos grandes y entre los campesinos más acomodados la pareja de bueyes era utilizada para labrar (21).


MATANZA DEL CERDO 2010

AGENDA DE ACTOS DEL BERGUEDÀ

20 de febrero en BERGA: Concierto Polifònica de Figueres
20-21 de febrero en el BERGUEDÀ: Festes de Carnestoltes
21 de febrero en BORREDÀ: Festa de la matança del porc
27 de febrero en BERGA: Gangues al carrer
28 de febrero en BERGA: Paseo por els Rasos de Peguera
20 de marzo en BAGÀ: II Jornadas Templarias




HOJA LA POPA
Por solicitud de algunos lectores, en cada boletín se incluirá una dirección electrónica para bajar e imprimir un archiivo con un ejemplar de la hoja. La Popa fue editada por Mn. Felip Pujols, párroco de Borredà, desde el año 1979 al 1982, en ella está una parte de la historia del pueblo.

La dirección del archivo para bajarla es:

http://www.butlleti.net/popa2/index.htm

Se puede imprimir con una impresora directamente.










Vida saludable

 

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