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BOLETÍN
N.52 - Mayo 12
Mayo - Primavera

Borredà en Primavera

Borredà va vistiéndose de primavera. Es un pueblo de flores. En las calles encontramos jardineras con flores. En muchos balcones de las casas están las torretas con flores. En los jardines de las casas con muchas flores. Todas estas flores y sus colores hacen de Borredà un pueblo alegre. ¿Quién nos pasa a verqueda gratamente sorprendido de este pueblo. Las casas de piedra, las calles empedradas y ahora luciendo el esplendor de la primavera.

Tenemos muchas cosas buenas y bonitas pero todavía nos quedan por alcanzar.Proyectos que han tenido que aparcar: el enlosado de la plaza, la depuradora de aguas residuales, y una muy importante y que nos acabaría de dar más calidad de vida: la potabilizadora de las aguas del pueblo.

EXCURSIONISMO
RUTAS DE LA WEB DEL ALT BERGUEDÀ

DE LA NOU AL SOBREPUNY · 9 Kilometros · 5 horas · Altitud 885 m.

La imponente e inconfundible silueta del Sobrepuny, en forma de quilla invertida, domina la parte occidental de la sierra del Catllaràs y ya se distingue fácilmentedesde la autovía a la altura de Gironella. Con una altitud de 1.656 metros, es uno de los picos más altos del Catllaràs pero también uno de los más accesibles. Este itinerario incorpora dos de las rutas que llegan a la montaña desde el simpáticopueblo de la Nou.

Iniciamos la ruta ante el centro cívico de La Nou (aparcamiento público) cruzamos la carretera y tomamos el camino marcado como GR 241 en dirección norte. El primer tramo baja empedrado hasta cal Patzi. Poco antes de llegar, el camino cruza el torrente por una pequeña pasarela ante un bonito salto de agua y, al lado, la fuente, con árboles que la sombrean y bancos que invitan a reponerse eldescanso lo podemos dejar para la vuelta, ya que el camino retorna por este mismo lugar-. El camino pasa por detrás de la casa y emprende una subida por un sendero que transcurre por dentro del bosque, en una zona boscosa, en zigzag.
Empezamos a tener interesantes vistas del pueblo y del santuario de Lourdes abajo.
Pasado un corto rampante, dejamos el camino marcado como GR para tomar un antiguo camino a mano derecha que sube hasta el lado de las ruinas de la masía de Caselles. Una vez a la vista de la casa, en los prados de su alrededor, vamos a encontrar un sendero que se adentra por el bosque. Lo seguimos hasta llegar a una pista de desembosque que seguimos arriba, hacia la izquierda. En una curva muy marcada de la pista, la dejamos para tomar un sendero a mano derecha ligeramente por encima de un torrente. Intuyen caminos que salen a izquierda y derecha, buscando plazas donde se hacía el carbón vegetal. El camino cruza el torrente: el camino sinuoso era para las personas y los animales, para dar el paso más ligero, el camino recto era por los troncos, arrastrados hacia abajo por las mulas, que necesitaban un camino limpio para no quedar varados en las curvas .

La Nou de Berguedà

Finalmente el camino sale de las sombras para encontrar la luz en la cresta. En la última curva antes de llegar al lomo, hay una fila de piedras con forma vagamente circular: es lo que queda de la barraca del carbonero. Desde la cresta, un camino va por la izquierda hacia sus dominios pero rápidamente queda intransitable por desuso. Nuestro camino continúa por la derecha y vuelve a retomar el subida, lo que permite disfrutar de unas vistas a los riesgos y bosques que forman la falda del Sobrepuny ya las sierras de Ensija, Pedraforca y Moixeró hacia el oeste y el norte .Volvemos a ver la sinuosidad de los caminos rota por los atajos por donde se arrastraban los troncos. También podemos ver otra señal inconfundible del paso de los troncos: el roce de algunos árboles que bordean el camino ha desgastado la corteza dejando ver la madera de abajo como una antigua cicatriz.
Los pinos y encinas dejan paso a las hayas. El bosque se vuelve más sombrío y frondoso. Después de un último esfuerzo llegamos a un pequeño llano con un haya monumental y, a unos 5 metros, la fuente del Faig, recientemente restaurada. Es un lugar entrañable pero, antes de hacer una parada, le recomendamos seguir un poco más arriba por el camino que hace una curva por detrás del haya. Después de una corta subida, llegamos a un segundo plano, más claro. Delante, vemos un agujero en la roca: es la Bauma del Teixidor. Se hundió al hacer la pista pero antes era habitada-según dicen en la Nou -por un hombre solitario que se dedicaba a hacer trabajos esporádicos en el bosque o en las casas, cortaba cucharas y otras herramientas de boj pero, sobre todo, tejía con cáñamo: de ahí el nombre.

Sobrepuny

Quedan unos 200 metros hasta la cima, primero por camino y luego subiendo sin camino por el hayedo hasta un collado, siguiendo las marcas blancas y amarillas del sendero de pequeño recorrido (PR-C 199). Ya en el camino, a la derecha, un estrecho camino lleva hasta el Sobrepuny de bajo, un balcón natural con vistas espectaculares hacia el sur, oeste y norte. La ruta sigue por la izquierda, subiendo por la cresta de Sobrepuny hasta la cima. Las vistas compensan la fuerte pendiente. En la amplia cima, hay un punto geodésico, un pesebre y un cuaderno para dejar vuestras impresiones.

La bajada empieza por el otro lado, siguiendo las marcas amarillas y blancas, primero en fuerte pendiente hasta el collado de la Haya - donde abandonamos las marcas de PR - y después con una suave pendiente por un agradable camino cumbrera. Una tala reciente ha aclarado el bosque y ha dejado al descubierto una pared rocosa que bordea el camino y le confiere un interés añadido. El camino desemboca en un pequeño collado, donde gira hacia la izquierda. Sin embargo, si miráis en la misma collada, junto al muchacho, veréis tres piedras-una al lado de la otra, pintadas de rojo-. Son piedras de término, utilizadas tradicionalmente para marcar listas entre propiedades. El camino continúa bajando hasta el collado de la Plana. En este punto empezaremos a encontrar las marcas blancas y rojas del GR 241 que tendremos que seguir para volver a la Nou. Volvemos a ver antiguos campos de cultivo. A la derecha, la casa de Rossinyol, aún habitada, a la izquierda, la casa de Espades, que aún no se ve.


Vista de la Nou


La ruta baja por la pista de la izquierda, pero después de unos 200 metros, la dejará para adentrarse nuevamente en el bosque para buscar el camino de Les Agudes. La ruta cruza el plano y comienza un descenso al lado de un torrente. Más adelante gira a la izquierda en un camino ancho y recto. En algunos puntos, el arrastre de troncos ha excavado una profunda zanja. El camino más evidente las sigue por el lado. A la derecha, empezamos a ver unos peñascos, cada uno con una forma más extraña que la anterior. Son las Agudes. Estamos en uno de los tramos con más encanto de la ruta. Al comienzo de la bajada, el bosque se aclara momentáneamente para dejar ver la casa de Tor y, detrás, la pared rocosa llamada risco de Tor.
Finalmente, vemos una roca en forma de dedo inclinado y, en el plano, las ruinas de la casa de Les Agudes con sus campos. Es un lugar mágico y vale la pena sentarse al pie de la roca y absorber su belleza y tranquilidad durante unos minutos.Volvemos al camino y retomar el descenso. Al poco rato, vemos unas edificaciones a la izquierda y, debajo, dos aberturas. Es la mina de Les Agudes. En el camino de abajo, la tierra cambia de color: ahora adquiere unos tonos grisáceos por los restos de carbón.
Poco después, tomamos un camino a la derecha que lleva a una pista que cruzaremos dos veces por atajos. Finalmente seguimos la pista hacia la derecha, pasando por los troncos balmats de una antigua fuente. Poco después, dejamos la pista para girar a la izquierda. Después de una corta bajada, llegamos a un torrente donde hay una amplia explanada.

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Rossinyol


Nuestro camino continúa por la izquierda pero si entramos en la explanada a la derecha, veremos un agujero en la pared de la roca tapiada con piedras. Es la mina de Insula y una de las más productivas de la Nou. Cerca de ahí, salía un teleférico que cruzaba delante del Santuario de Lourdes para acabar finalmente en el antiguo ferrocarril, debajo de Cercs, ahora cubierto por el pantano.
Siguiendo el camino, vemos nuevamente el cambio de color por el carbón. El camino baja por una zona rocosa llamada el Grau, cruza un torrente y luego pasa por un curioso pasillo excavado en la roca. Poco después, el GR marcha hacia la derecha hacia Cal Patz por el mismo camino que hemos hecho al principio.Después de disfrutar del merecido descanso en la fuente de Cal Patzi, sólo nos queda la corta subida hasta el final del itinerario.
BORREDÀ
Texto extraído del libro BORREDÀ, editado por Ámbito de Investigaciones del Berguedà. Se publican algunas fotografías incorporadas a este texto, son a color y no forman parte del libro.
EL CRECIMIENTO Y LOS CAMBIOS DEL SIGLO XVIII
La Jurisdicción de Ripoll y la reforma del régimen municipal de Borredà en el s.XVIII

El año 1680 el abad dom Gaspar de Casamitjana y de Erill cedió en feudo a Anton de Boatella y Puig, ciudadano honrado de Barcelona y dueño de la masía Boatella, el derecho de cobrar los censos e incluso de actuar como señor de Borredà en nombre del abad (9). Los Boatella eran, en el siglo XVII, ciudadanos honrados de Barcelona,-título que los asimilaba a la pequeña nobleza-, y residentes en la
ciudad de Vic. La gran propiedad de Boatella y el hecho de ser campesinos alouers les había proporcionado riqueza y poder desde la época medieval.
Probablemente su riqueza y su título hicieron posible que se relacionaran con los grandes señores del país, y se convirtieran en arrendadores de censos, prestamistas, etc. Desgraciadamente no sabemos por qué el abad de Ripoll cedió a Anton de Boatella estos derechos sobre Borredà, pero seguramente fue una razón económica. Anton de Boatella, con el título de limosnero de Ripoll, hizo un capbreu de Borredà en el año 1680 hasta 83 (10), en contra de lo que debía ser costumbre, los hombres de Borredà eran obligados a ir al Mas Boatella a hacer la capbrevació. El nombramiento de alcalde de Borredà y sus prerrogativas, en 1710, en plena Guerra de Sucesión, enfrentó a los borredanesos con los Boatella.
En plena Guerra de Sucesión, en el año 1706, Felipe V secuestra el abaciat de Ripoll con las rendas y temporalidades de aquel, el cual fue administrado por la Real Junta ecclesiastica de secuestros; esta nombró alcalde de Borredà a Antoni Capdevila , que lo fue hasta octubre de 1709. En esta fecha, la Junta de Secuestros volvió la administración de Ripoll al abad Félix de Vilaplana, el cual confirmó Antoni Capdevila en el cargo. La Junta de Secuestros había nombrado, pero, como sucesor de en Capdevila, Josep Vilardell (11).

Fue en este año 1709 cuando Marc Antoni de Boatella, heredero de Anton Boatella, reclamó el derecho de administrar la alcaldía de Borredà y exigir los derechos y prerrogativas de alcalde para él. El 10 de agosto de 1710 se produjo un grave enfrentamiento verbal entre el alcalde de Borredà,-entonces Juan Clotet-y el antiguo alcalde, Antoni Capdevila, y Marc Antoni de Boatella, enfrentamiento que provocó el inicio del pleito y la discusión sobre el nombramiento y competencias de dicho alcalde de Borredà. El acta notarial, muy explícita, recoge por boca de testigos presenciales del enfrentamiento: «... oyeron que dicho Dr. Boatella dijo que el Trigo que Josep Vilardell había cobrado como Alcalde que antes era de dicho lugar, lo pediría por Justicia, pero que el Trigo como Batlle de las horas era de dicho lugar Antoni Capdevila lay harían volver a garrotadas y oigué también que debiendo ir en Borredà si iría con los Rosarios en las manos o con cuarenta homans y responentli lo dicho Jona Clotet que Beni con que perras, dijo dicho Boatella que si convenía también iría con cuatrocientos y últimamente dijo que el día siguiente él iría a Borredà para saber la resolución del Pueblo, sobre dicha pretensiones y así mismo digo ... Yo Juan Clotet que lo siguiente trobantme en dicho lugar de Borredà en compañía de dicho Sr. Boatella llegó, en casa de Vicens Fargas Jutzi de dicho lugar en donde nosotros estábamos, lo dicho Antoni Capdevila Alcalde de dicho lugar y verdad yo dicho Joan Clotet que el dicho Sr..Boatella dijo a dicho Ant. Capdevila que él dijo Sr. Boatella solía diezmar y resolegarse los Diezmos de dicho término y parroquia de que verdad responde gué dicho Ant. Capdevila que lo Común no quería que Delmas otro que no lo dicho Batlle, y el dicho Sr.. Boatella dijo a dicho Ant. Capdevila que nadie sin arrepentiría sino lo dicho Antoni Capdevila que la pagana y respondan-le el dicho Ant.Capdevila que anas por Justicia que él era un pobre hombre, lo dicho Sr. Boatella le dijo Yo soy Rich, que la Justicia ya me la haré yo. »

Puigcercós

De esta manera comenzó el Proceso de Borredà, Universidad se negó a entregar los diezmos y censos a Marco Antonio Boatella el 21 de julio de 1710, alegando que siempre había sido gobernada por el alcalde, nombrado por el abad de Ripoll, junto con el almotacén,-La autoridad del mercado que se implantaría en Borredà desde el s.XVI, a raíz de la formación del núcleo urbano y de la posible existencia de un mercado semanal-; que para esta tarea el alcalde cobraba 1/7 parte de los censos, y que nunca se habían nombrado consejeros, jurados, u otras personas para gobernar
o para hacer esta tarea.
Los testigos presentes por la Universidad y Común de la villa de Borredà,-Jaume Coll, Andreu Coll, Francesc Coll, Segimon Vilardell, y Joan Cirera de Borredà, y Francesc Rafart de San Vicente de Palmerola-, coinciden en afirmar que Marco Antonio de Boatella no es una persona adecuada para ocupar este cargo porque no vive en el lugar y cuadra de Boatella, sino fuera de los límites del monasterio; también que Antoni Capdevila es una persona idónea para el cargo de alcalde, mientras que Josep Soldevila y Riera-la persona que proponía Boatella-no lo es porque «se los mas pobres de dicho lugar, pariente consanguíneo de Boatella , partidario suyo, y que permitía que aquel cobrara 1/7 parte de los diezmos, censos, etc. si el recomenave. »
Marc Antoni de Boatella había intentado imponer un alcalde propio, entre «algunas personas pobres, miserables, que iban públicamente y por las puertas recaudar y que eran tingudas y reputadas por las personas más viles de toda la dicha universidad de Borredà para que dicha personas le prometían si los nombraba Alcaldes dexarli collec-tar y recibir dichos diezmos y censos y dinero tocantes a dichos abades de Ripoll en dicho lugar y las setenas de aquellos y eran los que por menor salario le prometían tener dicha Alcaldía. » El pleito se complicóvez de intentar determinar cuál era la cantidad exacta de la séptima parte de los censos que se quedaba el alcalde de Borredà ya qué precio vendía el trigo, las gallinas, los corderos, los pollos, etc.
La solución al problema vino de la mano del Reglamento de 1717, según el cual el régimen señorial catalán quedaba simplificado para hacer más efectivo el nombramiento de alcaldes y re concejala en los pueblos, villas y ciudades sujetas a un señor eclesiástico o laico (12). En el caso concreto de Borredà rigió la norma según la cual el monasterio de Ripoll mantenía el derecho de nombrar sus autoridades municipales, sin ningún manda de intervención de los vecinos, pero daría cuenta de las personas escogidas a la real Audiencia. El alcalde era nombrado por dos años, y escogía tres concejales los que juraban el cargo dentro de la rectoría de Santa María (13).
En el Capbreu del año 1683 (14), la Universidad de Borredà reconocía la jurisdicción civil al abad de Ripoll, y la criminal al Duque de Híjar, y confesaba las siguientes posesiones: 1 casa cerca de la rectoría, el derecho de Emprivat, leña, cortar y pastar en la partida conocida con el nombre de los Planes Comunes Emprius por los que había que pagar los diezmos de todos los frutos, 6 dineros por cada casa del casco urbano, 7 dinero por la casa del Común y 6 sueldos por el derecho de Emprivat.
En el capbreu de 1758 (15) se repiten las mismas confesiones, pero con algunas modificaciones: la casa confesada por la Universidad es ahora en la plaza, y se dice que pertenece al Común desde el año 1701; también se confiesa la casa llamada La Galanosa con 25 mojadas de tierra y otras 6 cuarteras situadas al pie del camino de Frontanyà y de Berga. El año 1757 Joan Font conseguía estas tierras de la Galanosa tras ganar un pleito presentado ante la Real Audiencia (16).
A lo largo del siglo XVIII se amplió considerablemente el número de tierras cultivadas, lo que provocó un retroceso importante de los pastos y de la ganadería.En una comunidad campesina y menestral como la de Borredà, el crecimiento de las zonas de cultivo favorece los campesinos, (17) y perjudica a los menestrales, los pelaires y tejedores, los cuales deben pagar la materia prima más cara debido a la merma de los rebaños.
Boatella


Camprubí

En 1734 un pleito por el uso de los ejidos de Comadoca enfrentaba María Clotet, viuda de Juan Clotet, peletero, con Josep y Jaume Camprubí Sobirà, los Camprubí alegaban que los ejidos eran propiedad de todos los hombres de Borredà y quelos Clotet no podían sacar basura ni ramas (18).
Para compensar la disminución de pastos, la Universidad de Borredà consiguió los abades de Ripoll el establecimiento de las partidas anteriormente mencionadas, en el año 1683 y el 1757, a cambio de 6 capones de entrada y de un censo anual muy bajo : 6 dinero en Navidad para cada una de las casas construidas o que se construyeron en la villa, censo que, evidentemente, pagaban los menestrales y no los campesinos. En el año 1739 (19) el procurador del abad de Ripoll reconocía haber recibido de la Universidad de Borredà 69 libras de moneda barcelonesa para el uso de los pastos de los Llanos, del Bosque y del Coll d'en Bas.
Los grandes agricultores compraban pastos a fin de ampliar cultivos para hacer pastar sus rebaños. En 1773, Josep Camprubí Sobirà pagaba a Segismundo y Josep Bardolet, 50 libras por el derecho de Emprivat a la umbría de Sobirats (20).Los pastos más buenas pero quedaban en manos de nobles y de grandes agricultores desde tiempos muy remotos; el año 1768 se firmaba un convenio en re Francesc Despujol, marqués de Palmerola, Antonio de Boatella y Salvat, Francesc Rocafiguera y Molinou de Ripoll , Josep Cirera del mas Cereza de Rotgers y Josep Camprubí de Castell de l'Areny, por el uso de los pastos del Plan de l'Orri. Como tenían en común el uso de los pastos de los corrales del Plan de l'Orri, de las Casas, del Solà, de Clarent, de Camprubí, de Bertrana y de Picas desde el día de San Miguel de Septiembre a Stes. Cruces de mayo, deciden, para evitar más disputas, que entre estas fechas, cada uno apacentará a sus corrales (21).

PROPUESTA CULTURAL
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El Berguedà tierra de naturaleza variada. Tierra de cultura y de vida. Terra de deporte. Ven al Berguedà y disfruta de la naturaleza, deldeporte yi de todo su ambiente.

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AGENDA DE ACTOS DEL BERGUEDÀ

11-13 de mayo en Sant Jordi: Fiestas del Roseret
12-13 de mayo en Berga: Encuentro de Trabucaires
13 de mayo en Avià: Feria del Coleccionismo, Gastronomia y Antiguedades

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