Boletín de Borredà
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BOLETÍN
N.30 - Mayo 10

BOLETÍN DE MAYO

Finalmente ha llegado la primavera, ha costado exactamente bastante. Estamos, sin embargo, de enhorabuena. La cantidad de agua caída hace que toda la naturaleza esté esplendorosa, bien vestida de verde luminoso y claro.
Hemos empezado a probar las primeras lechugas, cultivadas en Borredà, como también las habas. Echábamos de menos las habas ahogadas, con unos buenos brotes de menta, bien ufana. También hemos podidos probar los ajos tiernos. Poco a poco volvemos a tener los frutos de la huerta de Borredà. Aunque va todo muy atrasado.
Estamos ante las fiestas de la Patum. Celebración de Berga pero también de todos los berguedans. Con el cinturón un poco más estrecho que en los años anteriores, sin embargo, Fiestas de la Patum.
Este año Sant Isidre nos ha sonreído desde su refugio, todo velando Borredà, acompañado por Ángel, que hace años le preparó este refugio. Con salud se pueda ir celebrando cada año.




EXCURSIONISMO
RUTAS DE LA WEB DEL ALT BERGUEDÀ
POR LOS CINGLES DE VALLCEBRE PR-C 128· 13,5 Kilometros · 5,5 horas · Altura 1252 m.

A vista de pájaro, el municipio de Vallcebre se parece a un cuenco inclinado, elevado sobre grandes paredes rocosas. Esta ruta circular nos lleva por el perímetro de estas paredes y de ahí viene su principal atractivo: las vistas privilegiadas de prácticamente todas las sierras del Berguedà y algunas del Ripollès. Para los amantes de los grandes panoramas, esta ruta será una delicia prácticamente de principio a fin. El entorno por el que pasa es eminentemente agrícola. Vallcebre también tiene un pasado minero que se puede descubrir con otras rutas señalizadas. Por otra parte, el pueblo también empieza a conocerse por sus yacimientos paleontológicos.


Se empieza saliendo del pueblo por una pista indicada a la ermita de Santa Magdalena. Una vez fuera del núcleo del pueblo, llegamos al cabo de unos minutos a dos casas, Cal Vila y Cal Pons. A pie de camino, hay un lavadero público alimentado por una caudalosa fuente, la Font de Balaians, una muestra de la vida de antes. Predominan los campos, hoy convertidos en zonas de pastura. El camino se dirige hace el bosque y vamos cruzando antiguos bancales con sus muros de piedra seca y hoy invadidos por el bosque.
Llegamos a la ermita de Santa Magdalena. Construida en el siglo XVII, cada año es el destino de una romería. Al lado hay una fuente seca con un depósito de roca natural. El agua dejó de fluir cuando la galería de una mina perforó el curso de agua pero antiguamente se le atribuían poderes curativos contra las verrugas.
Desde la iglesia, las señales nos llevan por el bosque hasta entroncar con el camino a Vallcebre desde el Grau de la Mola, que es lo que ahora iremos a buscar. El ilustre excursionista de fin de siglo, Cesar August Torras, decía en su guía del Berguedà que sólo había tres “graus” o pasos para subir a las Cingles de Vallcebre: Grau de la Mola, Grau de les Granotes y Grau de Sant Climent. Esta ruta pasa por los tres. En realidad hay más pero Torras, como caballero que era, se refería a los que se podían subir a caballo. Hay otros “graus”, pasos estrechos y precarios que aprovechan pequeñas fallas y pliegues en las rocas y que sólo se podían hacer a pie. Este PR propone dos como variantes: Grau dels Boigs y Grau del Jou.


Desde el Grau de la Mola, el camino busca la línea de alta tensión. A partir de aquí y hasta llegar a la carretera que une Vallcebre con la carretera de Saldes, la ruta va bordeando los riscos, ofreciendo una vista siempre cambiante según va cambiando la orientación del camino. Es una verdadera delicia.
Después del Grau de les Granotes, la ruta llega a Cal Menut, una casa todavía en plena actividad ganadera. Antes de llegar a la casa y también detrás de los establos, se ven unos montículos con una pequeña entrada, como si fueran casas de hobbits. Son “trumferas”, lugares donde se guardaba la cosecha de patatas. Los extensos campos que rodean la casa probablemente se convirtieron en cierto momento del cultivo del trigo al de la patata, mucho más adaptada a la altitud.
Después de la casa, la ruta pasa cerca de un pequeño monumento construido en memoria de un piloto muerto cuando cayó su avioneta. También es una zona de hundimientos kársticos, fisuras en el suelo causadas por las corrientes de agua subterránea. Pasad con precaución. Abajo se ve el hotel rural El Jou y detrás una zona pelada que marca una antigua explotación de carbón a cielo abierto.
La ruta vuelve a una pista y cuando ésta se acaba, busca un camino por donde puede, bordeando en todo momento el precipicio, hasta llegar al Grau de Sant Climent, donde se une con otro camino histórico. Abajo se ve la Torre de Foix, una gran casa construida alrededor de una torre medieval, y la pequeña iglesia románica de Sant Climent.
La ruta ahora pasa por zonas de cultivo hasta llegar a la Foradada, única salida de las aguas de Vallcebre. Al cruzar el puente sobre el torrente, se ve una curiosa construcción. Es un molino construido para aprovechar un pequeño hueco en las rocas. El canal que trae agua a la balsa corre sobre el muro hasta la balsa que está detrás. El agua luego entraba en el interior del molino y salía por la gran abertura en el muro.

Pasado el puente, baja un camino que permite inspeccionarlo más de cerca. Si queréis agua, un camino con las marcas verdes y blancas de un sendero local baja a la derecha a la carretera, donde hay una fuente.
Nuestra ruta sube para volver a la cresta, pasando al lado de los restos de una torre del teleférico construido en los años 40 para bajar el carbón desde las minas de Vallcebre hasta el Collet y el ferrocarril. Una vez en la cresta, la ruta busca un camino en ligero ascenso entre las rocas, hasta llegar a la carretera de Vallcebre. Cruza la carretera para entrar en lo que probablemente era la mejor zona para el cultivo, pasando por distintas masías hasta llegar al núcleo del pueblo.

Variante de Cal Menut a Vallcebre pasando por Tossal Llissol

Si esta ruta circular os parece demasiado larga, os proponemos un semicírculo. Antes de llegar a Cal Menut, sale una pista a la izquierda marcada como una variante del PR que va subiendo hacia el Tossal Llissol, donde ondea una bandera. Vamos subiendo por los extensos campos de Cal Menut, que ahora queda abajo. Cuando la pista hace una curva pronunciada hacia la izquierda, volvemos a ver los montículos de las ‘trumferas' en los campos, sobre todo hacia la izquierda.
El Tossal Llissol es otro mirador privilegiado de prácticamente todas las sierras de la comarca, con el pueblo de Vallcebre abajo. Vale la pena detenerse un rato y absorber las grandes vistas. Desde el Tossal, la ruta emprende la bajada hacia la ermita de Sant Ramón, pasando por zonas de cultivo y manteniendo extensas vistas de Ensija y Pedraforca. Aunque es una iglesia moderna, del siglo XIX, Sant Ramón tiene su gracia y el emplazamiento es atractivo.
A partir de aquí, volvemos a entrar en los núcleos habitados, algunas casas restauradas como segundas residencias, otras más antiguas. La ruta, siempre de bajada, va alternando senderos y pistas de tierra. Hay que prestar atención a las marcas ya que la ruta hace bastantes cambios de sentido mientras busca las conexiones. El entorno vuelve a ser principalmente de bosque. La ruta acaba con dos atractivos pasos de torrente antes de culminar nuevamente en el pueblo de Vallcebre.

Alternativas


Esta ruta también se puede hacer desde el Grau de la Mola. Este “grau” no está señalizado pero se ve como un camino muy claro que entra en una abertura amplia en la pared rocosa. Para llegar, debéis seguir la carretera desde Figols hacia Fumanya y el camino se ve después de una curva muy pronunciada, en el punto más próximo de la carretera a la pared de roca. Empezar aquí puede ahorraros kilómetros de carretera si venís desde el sur y también permite hacer un alto en el pueblo de Vallcebre para comer antes de acometer el último tramo.

Precauciones

Cuidado con los hundimientos kársticos cerca de Cal Menut. Algunos se han llenado con paletas de madera y otros restos de obras pero conviene no acercarse demasiado. Las personas que sufren mucho de vértigo pueden sentirse incómodas en algunos tramos más expuestos, sobre todo entre Cal Menut y el Grau de Sant Climent.



BORREDÀ
Texto extraído del libro BORREDÀ, editado por Àmbit de Recerques del Berguedà. Se publican algunas fotografías incorporadas a este texto, son a color y no forman parte del libro.

LA VIDA EN BORREDÀ EN LOS SEGLES XI, XII I XIII

En el s.XII hay mejoras importantes en las condiciones materiales de la vida campesina; las casas sustituyeron los hogares centrales por las laterales, con chimenea en uno de los muros de la vivienda; también incorporaron, en uno de los ángulos del hogar, el horno para cocer el pan. Todas las masías, a partir del siglo XI y muy especialmente del XII, ampliaron sus dependencias; los que estaban adosados en la roca separaron las dependencias, tanto las de uso familiar (dormitorio, cocina-comedor, armario etc.) como las de los animales (separación de la pocilga, de vacas, de asnos, de aves de corral, etc.) El conjunto edificado puede superar los 200 m2.

VARIOS TIPOS DE PRESA DE LOS MOLINOS MEDIEVALES
JORDI BOLOS y MIQUEL FÀBREGAS.

En esta época surgió un nuevo tipo de habitáculos, de masía, mucho más complejo, las Turris; son construcciones de piedra de planta baja y dos pisos, separados por envigados de madera y de planta cuadrada, con la puerta a mediodía. La planta baja era destinada al ganado; una escalera de madera conducía al primer piso donde había: la cocina-comedor, el hogar de fuego, el horno, el armario, y si la planta era grande, también un dormitorio y una escalera lateral para acceder al piso superior. En el último piso había más habitaciones y el granero. Como el tejado era de una sola vertiente, había bastante espacio para guardar la paja y la hierba. Son las masías fortificadas del siglo XIII que perdurarán hasta el s.XIV y que se ampliarán, siempre a partir de la torre, en los siglos XV, XVI y XVII. Estas turris surgen tanto en la Catalunya Vella como la Catalunya Nova, promocionadas por señores laicos o eclesiásticos.
También aumentaron las zonas de regadío, la producción de plantas industriales (lino y cáñamo) y el cultivo artificial de forrajes. El estiércol de las manadas se aprovechaba para adobar los huertos y los campos mejores, al mismo tiempo que mezclaban las tierras y quemaban los rastrojos; también se practicaba el barbecho (13).
Todos estos avances produjeron un espectacular aumento de la ganadería, especialmente las ovejas, y como consecuencia, la revalorización de los pastos. Los grandes rebaños eran propiedad de las comunidades monásticas, pero la pequeña y media campesinado hace aumentar considerablemente el número de cabezas. Cerca de Alpens se encontraban las cañadas (caminos ganaderos) con que venían de Ripoll y del Lluçanès; en esta última comarca se formaba una sola para llegar a Castellar de N'hug y a Alp, y probablemente reunían las manadas de Borredà cuando, en verano, buscaban las hierbas pirenaicas. No tenemos noticias concretas sobre la importancia de las manadas de Borredà y de sus propietarios; hay que pensar que los campesinos acomodados tenían rebaños pequeños y que probablemente aprovechaban los pastos del propio término o los del Catllaràs.
Tampoco conocemos demasiado la vida de los pastores, tan diferente de la del campesino. La rutina y el trabajo casi inmutable a lo largo de los siglos hacen pensar que la vida del pastor del siglo XII y XIII no era demasiado diferente de la del pastor actual. La soledad y el aislamiento del pastor deesarrollaron unos hábitos alimenticios determinados: pan seco, tocino, queso, butifarra seca, y alimentos de larga conservación y de abundantes calorías (leche, agua y vino guardado en un tonel); muchos se convirtieron en buenos artesanos de la madera (collares para los corderos, vacas y ovejas, bellamente ornados, cucharas, flautas, etc); generalmente todos tenían conocimientos naturalistas (ungüentos, hierbas, remedios caseros, previsión del tiempo, etc.) relacionados con su vida austera.
En verano y a las zonas de pasto el pastor dormia en una pequeña cabaña provisional (de troncos y hierbas) después de cerrar la manada en el aprisco. Durante el viaje trashumante dormía al raso, y en invierno en el pueblo o en alguna masía. Como el campesino, el pastor seguía el ciclo anual metódicamente, con una tarea concreta cada mes del año.
En enero se destinaba al cuidado de los corderos recién nacidos y a su alimentación; en marzo era indicado para seleccionar las hierbas; en mayo se destinaba a esquilar las ovejas y a seleccionar los corderos de engorde destinados en venta, cuyo dinero servía para pagar los censos el día de san Joan. A finales de mayo y primeros de junio empezaba la trashumancia hacia los pastos de montaña, y por san Miquel de septiembre, festividad en que se pagaban muchos censos, los rebaños retornaban a sus pueblos.


También hacía falta buscar buenos emparejamientos para multiplicar las manadas y estar al acecho de los peligrosos lobos que tan a menudo atacaban los rebaños.
El trabajo del pastor era muy complejo: adiestrar los perros, prever los temporales y los truenos de verano y otoño que hacían peligrar la manada, los pactos con los amos, y la curación de las enfermedades del ganado. Sus conocimientos, basados en la experiencia, el conocimiento y la observación de la naturaleza, les daban un protagonismo importante dentro de su comunidad: eran los curanderos y los sanadores de un mundo especialmente desvalido.

El pastor vivía también una religiosidad muy especial: es conocida su devoción aMadre de Dios y más concretamente a las advocaciones relacionadas con las enfermedades del ganado. Al pie del camino de Borredà en Sant Jaume de Frontanyà, desde la época medieval, se venera la Madre de Dios dels Olms, abogada para las roturas y las enfermedades del ganado. La Madre de Déu de Salselles, venerada también en tiempos medievales en la iglesia parroquial de Sant Pere, era abogada perque los bueyes se curaran y para que calmaran las tormentas.
De los corderos, básicamente, se extraía la lana que, en el caso de Borredà, era hilada y tejida en los hogares campesinos; más adelante -siglos XV y XVI-, la importancia de la manada permitió desarrollar una industria textil local bastante considerable, en manos de paraires y de tejedores, aunque el campesinado no abandonó nunca el trabajo de la lana para la confección de la ropa familiar.




El buen momento económico favoreció la construcción de gran cantidad de molinos, tanto en la riera de Borredà como en la de Merlès. Es precisamente en este último curso de agua donde hay bastantes esclusas de molinos harineros, concretamente, en la zona de las gargantas de la Masada, en el puente de Roma y en la masía del Campo de Salselles. Estas esclusas, identificadas por una serie de agujeros en la roca, servían para mover los molinos, al mismo tiempo que eran aprovechadas para viveros de peces.
El agua embalsada en la esclusa de las Gargantas de la Masada era conducida hasta el molino en través de un canal, situado hipotéticamente a mediodía. Se cree que esta esclusa se comunicaba con una superior (situada unos 30 m más arriba del curso de la riera de Merlès) y con una que aprovechaba el agua de un pequeño torrente situado en la parte izquierda de la riera. Jordi Bolós (14) (que las ha estudiado), menciona la posibilidad que las dos esclusas trajeran agua al mismo molino o que sean de épocas diferentes. También es posible que muchos de los agujeros fueran para pasos, pues, justamente en uno de estos lugares, hay todavía un paso utilizable.



SECCIÓN Y PLANTA DE UN MOLINO IDEAL DE LA CATALUÑA MONTEÑESA, DURANTE LA ALTA EDAD MEDIA, JORDI BOLÓS y MIQUEL FÀBREGAS


La esclusa próxima al puente de Roma, entre la casa de Roma y la de Boatella, es una de las mejor conservadas pero no la única de la riera de Merlès; ésta tenía unos 22 m y actualment son visibles 53 agujeros redondos en dos renglones con una separación de medio metro entre uno y otro. En el extremo este de la esclusa todavía se puede ver el fin y el inicio de la canalización, la acequia y el salto. En torno a la esclusa hay también agujeros que podrían ser de otras pequeñas reclusass que aprovecharían el salto (15).
En la misma ribera, cerca del Mas del Camp de Salselles y en un lugar donde la anchura del río es bastante grande, hay agujeros redondos de una reclusa medieval y otros de cuadrados de época más moderna. El molino antiguo es posible que estuviera cerca de la esclusa y a unos 150 m más abajo donde hay una pared hundida hecha con grandes sillares (16). Aunque es muy difícil fechar estos elementos tan pobres, hay que considerar que estos molinos se construyeron en torno al año 1000 y que se utilizaron durante todos los siglos medievales, sin dejar de lado la ampliación de sus estructuras con la aplicación de las técnicas más adelantadas.




AGENDA DE ACTOS DEL BERGUEDÀ

15 de mayo LA POBLA DE LILLET: Fiesta de Sant Isidre en el Monestir
19-25 de mayo PUIG-REIG: Fiesta Mayor
20-24 de mayo LA POBLA DE LILLET: Fiesta Mayor de Cinquagesma
21-24 de mayo BERGA : Patum de la calle de la Pietat
22 de mayo BORREDÀ: Feria de Primavera
23 de mayo AVIÀ: Feria del Coleccionismo
30 de mayo BERGA: Dia de los Quatre Fuets
30 de mayo BAGÀ: Teatro y Música de Primavera
2-6 de junio BERGA: Patum 2010
6 de junio LA POBLA DE LILLET: Fiesta de Corpus




HOJA LA POPA
Por solicitud de algunos lectores, en cada boletín se incluirá una dirección electrónica para bajar e imprimir un archiivo con un ejemplar de la hoja. La Popa fue editada por Mn. Felip Pujols, párroco de Borredà, desde el año 1979 al 1982, en ella está una parte de la historia del pueblo.

La dirección del archivo para bajarla es:

http://www.butlleti.net/popa5/index.htm

Se puede imprimir con una impresora directamente.










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