aBOLETÍN
N.28 - Marzo 10


BOLETÍN DE MARZO

JYa estamos en primavera. Todavía hace frío, pero ya se nota el inicio de la primavera. Los árboles ya brotan. Los pájaros ya cantan de madrugada. El cuco también ha regresado, y se oye su canto. Vamos hacia el buen tiempo.

Hemos pasado un invierno frío, y para despedirse, la nevada. ¡Y qué nevada! Quedamos con un buen grosor de nieve. Hay que destacar el trabajo del equipo de conservación de Borredà. A ellos es necesario felicitar por su tarea. El lunes de la nevada, a su inicio, ya antes de clarear el día trabajaban sacando nieve y tirando sal, mucho antes de empezar su jornada laboral. Y no lo dejaron hasta tener bien limpio de nieve todo el pueblo, calles, plazas y aceras. Cuando pasabas por los pueblos del Berguedà viendo las calles y aceras llenas de nieve, comprendías el trabajo que hacen estas personas en Borredà. Gracias. Hace falta que se las demos todos.




EXCURSIONISMO
RUTAS DE LA WEB DEL ALT BERGUEDÀ
DE QUERALT A CORBERA 11 Kilometros 5 horas Altitud 1415 m.

Aunque quizá no fue de tanta devoción como el santuario de Queralt, el santuario de Corbera también tenía su Virgen encontrada por unos pastores en una cueva. La actual iglesia es del siglo XVII con anexos posteriores. A principios del siglo XX aún ofrecía servicio de hospedaje, con habitación y cocina para las familias que aquí se alojaban, además de la venta de objetos religiosos. Hoy, pasa la mayor parte del año cerrado y sólo se utiliza esporádicamente como casa de colonias.
Esta ruta muestra dos caminos que conectan los dos santuarios, ambos pasan por el pueblo de Espinalbet. Como se pasa por líneas de cresta y puntos altos, las vistas son excepcionales tanto hacia el sur como hacia el norte.


Después de la visita de rigor a la iglesia de Queralt, tenéis que seguir las marcas del GR 107 que comienza en la explanada sobre la iglesia. Al cabo de tres minutos pasaréis por la fuente del Bou, que debe su nombre a la simpática cabeza de buey que da forma a la fuente. Poco después, el camino se desvía a la derecha para tomar el antiguo camino de Espinalbet. Si miráis con atención, podréis ver las paredes hechas para aguantar el camino y evitar su erosión. Antes de cruzar la cresta y perder de vista Queralt, encontraréis un mirador natural que ofrece una interesante perspectiva del santuario y de sus bosques.
El camino flanquea la cara norte y de pronto comienza a perder altura. Parece que en algún momento el camino original se perdió porque más adelante habrá que volver a subir para recuperar la altura perdida. Al arribar abajo, justo antes de girar a la izquierda para subir el camino del Ròssec, mirad entre los árboles a vuestra izquierda. Veréis unas paredes medio en ruinas que enmarcan unos pequeños planos de forma semicircular: son plazas carboneras. Si miráis a la derecha, veréis que las formas se repiten aunque quizá de manera menos clara. Hay libros que describen cómo se hacía el carbón y cómo era la vida de los carboneros. En la bibliografía encontraréis un par de ellos. El carbón vegetal era un producto básico en las casas antes de que se generalizase el uso del carbón mineral, un ojo avezado aún puede las plazas en lugares de sombra, aprovechando lechos de torrentes y pliegues en el terreno.


El camino entra en la moderna urbanización de Espinalbet, cruza la carretera de los Rasos de Peguera y vuelve a tomar el camino antiguo hacia la iglesia.


La iglesia no tiene nada destacable pero detrás de ella se un plano elevado y unas paredes perimetrales donde tuvo su castillo Guillem de Berguedà, uno de los grandes trovadores catalanes que escribió bellos versos de amor, pero también duras sátiras de sus contemporáneos, hecho que le hizo ganarse muchas enemistades y que finalmente fue la causa de su muerte.
Si en lugar de girar a la derecha hacia la iglesia bajáis un poco por la carretera hacia la izquierda, llegaréis a la fuente. Su agua es muy apreciada y es habitual ver gente cargando el coche de garrafas. Si preferís no subir a Corbera, podéis continuar por esta carretera que después se convierte en pista de tierra, siguiendo las marcas blancas, y llegaréis al cabo de un cuarto de hora al restaurante Els Roures, donde podréis reponer fuerzas y continuar la ruta hacia el Portet.
Para los que continuéis hacia Corbera, desde la iglesia de Espinalbet el camino sube en dirección norte, buscando una vía entre las rocas. En el tramo inicial del camino aún se pueden ver las piedras clavadas de lado para evitar que el paso de animales y personas erosionasen el camino. Cuando salgáis al prado que se encuentra debajo del santuario, el camino sigue la pista hacia el este. Justo antes de entroncar con la pista de Corbera hacia el puerto del Oreller, se ve la fuente de Corbera a pie de camino. Después de descansar y disfrutar de las vistas desde Corbera, la bajada la haréis siguiendo las marcas amarillas y blancas del PRC-73.
Desde el prado situado debajo de Corbera, la ruta baja hacia el oeste por un estrecho camino que desemboca en una pista de nueva construcción. Aquí hay que ir con cuidado, ya que al cabo de poco tiempo la ruta deja la pista para bajar por un sendero hacia la izquierda. A partir de aquí el camino baja por caminos y pistas, cruzando campos y bosques hasta llegar a Els Roures. El siguiente objetivo ya lo tenéis a la vista: la collada Gran, una amplia grieta abierta en la sierra de Queralt.

Después de pasar la collada Gran, veréis la casa del Portet debajo, protegida de los vientos del norte. Vale la pena sentarse un momento en los campos de encima de la casa y contemplar la vista. Junto a la casa hay una fuente. Aunque en la casa no vive nadie, está arreglada y tiene propietario: respetadla.
Aquí el camino gira hacia el este para buscar la línea de cresta. Hay dos miradores especialmente acondicionados como tales, aunque en todo el recorrido hasta Queralt hay múltiples oportunidades para contemplar panorámicas tanto del norte como del sur. Es una auténtica delicia para la vista.



BORREDÀ
Texto extraido del libro BORREDÀ, editado por Àmbit de Recerques del Berguedà. Se publican algunas fotografias incorporadas en este texto, en color y no forman parte del libro.

LA VIDA RURAL EN LOS SIGLOS IX Y X

El ciclo anual en el mundo rural se repetía año tras año inmutable, hasta casi nuestros días. En octubre se preparaba la tierra con las pocas herramientas de que se disponía, se sembraba la semilla en los surcos y finalmente se igualaba la tierra. Las hojas de los árboles servían de forrajes para los animales. A medio otoño se cortaba la leña necesaria para el invierno y se engordaban los cerdos con las bellotas que pacían en el bosque. Entre diciembre y enero mataban el cerdo y preparaban esmeradamente la carne indispensable y casi única para todo el año. En primavera podaban los árboles, cavaban la viña, cazaban y pescaban. A principios de verano segaban la cebada y la avena, cuyo rastrojo dejaban bastante alto para adobar las tierras. Entrado julio segaban los trigos y en agosto lo dedicaban a batir. La vendimia y la elaboración del vino tenía lugar durante septiembre (22).

El molino harinero, indispensable en el mundo rural (puesto que ahorraba la pesada tarea de moler a mano), formaba parte de este paisaje disperso. En el Berguedà están documentados viejos molinos al pie del río Arija, el de Lillet, el año 833; en Malanyeu, los años 882 y 886; en el Bastareny, el 942; en el curso bajo de la riera de Merlès, los años 955, 976, 979, ahora aún campesinos, pero que con el tiempo se convertirán en señoriales. Seguramente que al pie de la riera de Merlès, y en la de Vilada ya se construyeron molinos en estos tiempos tan lejanos.

La ganadería era un complemento básico de la economía familiar en estos siglos. Es necesario remarcar que más de la mitad del espacio de la masía era destinado a cobertizos y establos; gallinas, abejas, cerdos, ovejas, excepcionalmente bueyes y vacas, formaban parte de las explotaciones familiares. Las gallinas proporcionaban los huevos, (uno de los alimentos más corrientes de su dieta); el campesinado pobre guardaba la carne para intercambiarla con otros productos o venderla a las persones más ricas. Los censos que se pagan a los señores jurisdiccionales por el precio de un establecimiento son muchas veces, a base de gallinas y huevos.
En ninguna casa de campo faltaban las polillas de abejas, de las cuales se sacaba la miel para endulzar los alimentos o para remedios terapéuticos; de las abejas se sacaba también la cera virgen que se destinaba siempre a la iluminación de la iglesia y de las casas más ricas.
En estos siglos altos medievales el cerdo era uno animal libre, muy parecido al jabalí, de pelo oscuro, con la cabeza grande y estirada, con las orejas cortas y derechas, con la columna vertebral muy encorvada y las piernas largas y delgadas (los jamones, pernes, eran muy magros) y casi nunca se estabulaba; los campesinos los dejaban libres para que pacieran bajo los encinares, los robledales, los castaños, los campos, etc., donde se alimentaban de hierbas y sobre todo de bellotas. Del cerdo casi se aprovechaba todo, como hoy día, y los productos más apreciados eran los jamones, (que servían para pagar censos a los señores), y los embutidos. El tocino era el alimento por excelencia del campesinado, barato, casero, con muchas calorías, cosa que ahorraba el consumo de otras carnes -aves de corral, cordero, etc. -, que se destinaban en venta y al intercambio. El pelo de cerdo también se utilizaba para la fabricación de cepillos y pinceles caseros.

 


La matanza del cerdo es la gran fiesta familiar y comunitaria del mundo rural. Desde estos siglos y hasta los mismos inicios de la industrialización y de la revolución urbana, acabadas los trabajos del campo, de la vendimia, de la búsqueda y almacenaje de leña para el invierno, las familias y la comunidad celebraban la matanza del cerdo. Era la carne que más se gastaba para el consumo. Durante noviembre y diciembre, generalmente entre Sant Martí y Navidad, se pagaban los censos de carnalatges (jamones y penques de tocino), a los señores.
La oveja es el otro animal preciado en la economía campesina; agrupada en pequeños rebaños, pacía en prados naturales, que pertenecían al fisco o a los señores. Para el uso de los pastos, los payesess o las comunidades enteras, como en el caso de Borredà, pagaban los derechos de pasto; pacían, también, en los rastrojos de los campos de la misma familia.
La oveja proporcionaba la valiosa y necesaria lana, indispensable para la confección casera de vestidos. También aprovechaban la leche, con la cual elaboraban quesos y mantequillas, La piel, con o sin pelo, constituía un excelente abrigo en las zonas frías de montaña; la grasa se aprovechaba para la fabricación de candelas y para la iluminación casera; las tripas e intestinos como cuerdas; de los excrementos hacían potingues y ungüentos para curar enfermedades; en definitiva, se aprovechaba todo.
Los campesinos pobres, los que vivían en zonas montañosas, sustituían las ovejas por las cabras, de las cuales obtenían leche, queso, mantequilla y carne. Vacas sólo tenían los grandes y ricos propietarios señoriales o monacales. El pequeño campesino casi nunca podía mantener una vaca, porque alimentarla era muy caro y en caso de muerte la pérdida era muy grande.
Las vacas se destinaban a la producción de leche y a sus derivados -queso, mantequilla y requesón-, pero también se aprovechaban para el transporte y para labrar. El toro servía exclusivamente para la fecundación de las vacas, mientras que los terneros se castraban antes del año con el fin de conseguir animales mansos y resistentes a que se aprovechaban como animales de tiro. El buey tenía mucha importancia, hasta el punto que era utilizado como moneda de intercambio; también servía como punto de referencia para valorar muchos productos, y también para medir la extensión de una tierra cultivada (1 jornal de buey equivalía aproximadamente a 64 áreas).
Los campesinos más o menos bien situados solían tener un solo buey, para el cual había que buscar pastos y forrajes abundosos; eso siempre representaba tener un enorme capital en riesgo. Cuando el buey era viejo se aprovechaba la carne para comer y la piel para hacer vestidos, zapatos, arreos, ornamentos, etc. (23).

Las iglesias pre-románicas, células de poblamiento y de organización

 

Una extensión muy importante del actual comarca formaba parte del pagus del Berguedà, subunidad del condado de Cerdanya. En el s.X, cuando la repoblación de Guifré el Pelós es ya un hecho consolidado, se organiza el Condado de Berga, con unos límites muy diferentes a los de la actual comarca (24). En el término de Borredà, los límites entre los condados de Berga y d'Osona eran muy claros; concretamente en la riera de Merlès -Sant Jaume de Frontanyà, Borredà, Boatella y Palmerola formaban parte del condado de Berga, mientras que Salselles, Comià y Alpens, a la derecha de la riera de Merlès, eran ya condado de Osona. La riera marcaba también los límites entre el obispado de Urgell y el de Vic.
En el Alto Berguedà la construcción de castillos es tardío. La documentación nos habla de sitios de poblamiento concretos: las villas, el valle o el pagus y sobre todo la parroquia, como unidad de referencia directa, recuerdo de una organización antigua.

Es evidente que la organización del valle es anterior a la del castillo (el valle de Brocà, de Lillet, de Roset, de Gósol, de Saldes etc.); en muchos lugares del Berguedà La construcción de castillos es un fenómeno más tardío, ya del siglos XI y XII.
En otros lugares, el castillo está totalmente ausente: éste se el caso de Frontanyà, Vallcebre, Ma-lanyeu, la Nou y Borredà. Todos los amplios territorios que no se encuadraron dentro de un término castellero pertenecían a dominios monásticos importantes (Sant Jaume de Frontanyà, Santa María de Ripoll).
Tanto en los lugares incluidos dentro de un término castellero como en los que no estaban, la parroquia era la unidad de referencia más directa de los habitantes; desde la repoblación la gente se identificaba con la parroquia. Desgraciadamente no conservemos ninguna acta de consagración de las primeras iglesias pre-románicas, documentadas en el s.IX y X, del actual término de Borredà, documentos que darían una gran información de esta época - El año de la consagración, quién construyó la iglesia, cuál era su término parroquial, qué diezmo pagaban en la Seu d'Urgell, qué personajes asistieron a la ceremonia, las reliquias que conservaba la iglesia, las advocaciones completas, etc. -.

Las iglesias de Borredà (Santa Maria, Rotgers y la Pera) pasaron muy pronto a la jurisdicción directa de Ripoll y ya el año 919 los diezmos y primicias que los campesinos de Borredà pagaban a Santa Mana, les cobraba el monasterio de Ripoll (25); seguramente también los de Sant Sadurní de Rotgers y los de la iglesia de la Pera. El monasterio de Ripoll tenía el derecho de nombrar rectores, a pesar de formar parte del obispado de Urgell.
La iglesia de Sant Pere de Salselles formaba parte del pagus de Llucanes, subunidad del Condado de Osona, Í también en el obispado de Vic, ya que era situada a la derecha de la riera de Merlès. Fue cedida íntegramente en Ripoll el año 948 con sus diezmos y primicias y con todo el término parroquial, pero el abad sólo tenía el derecho de presentar los capellanes o rectores, y los obispos de Vic se encargaban del cuidado de ánimas y de toda la organización parroquial (26).
¿Cómo eran pero estas pequeñas iglesias pre-románicas? Las iglesias hoy conservadas no tienen restos importantes de la obra pre-románica; con todo sin embargo, y siguiendo la excelente definición que hizo Eduard Junyent y las de X.Sitjes y Molíns y Xavier Barral (27), sabemos que las iglesias de los siglos IX y X estaban orientadas a levante y con la puerta a mediodía; eran edificios pequeños y ásperos, de planta rectangular, la nave cubierta con un sistema de envigado de madera en doble vertiente. El presbiterio, mínimamente diferenciado por un arco triunfal, era cubierto con bóveda de piedra. El aparato horca irregular, con piedras y guijarros de diversas tamaños, y embaulado como si fuera tapia; el aparato a menudo es colocado en forma de espiga, el opus spícatum. Las aperturas son en forma de aspilleras pequeñas, de una sola arrancada y más abiertas hacia el interior.

Las iglesias del siglo X suelen tener sillares pequeños o medios; la bóveda se utilizada también en la cubierta de la nave, reforzada con arcos torales que reposan sobre pilares adosados a la nave. El transepto es propio de las grandes iglesias, al tiempo que se generalizan las cabeceras tripartitas, con la incorporación de absidiolos a ambos lados del presbiterio rectangular; también existen ejemplos de iglesias de planta basilical. Desgraciadamente no se conserva ningún vestigio arquitectónico pre-románico en las iglesias del término de Borredà. El hallazgo de una muestra de opus spicatum en el ábside de Rotgers a raíz de la limpieza efectuada el año 1979 no nos puede inclinar a creer que la obra actualmente conservada sea pre-románica. Los estudiosos han demostrado que el opus spicatum es un tipo de aparato usado en la época pre-románica pero no es exclusivo, antess al contrario, se encuentra en edificios románicos -como Rotgers, por ejemplo-, en fortificaciones y arquitectura popular (28). Antoni Pladevall (29) y Joan-Albert Adell (30) ya asociaron este aparato a las construcciones del s.XI.
Únicamente queda una cabeza de viga muy simple y esquemático que representa un rastro humano y que probablemente servía de ménsula y de apoyo de los andamios de la primera iglesia pre-románica de Sant Sadurní de Rotgers; lo encontró Eduard Junyent y hoy se conserva en el museo Episcopal de Vic (31).
Las iglesias pre-románicas de Borredà, hemos de creer que eran semejantes, con modificaciones o sin en las que han permanecido de pie hasta hoy. En el Berguedà tenemos los ejemplos en Sant Esteve de Tubau o Montner, Sant Vicenç d'Obiols, Sant Marc de cal Bassacs, Sant Quirze de Pedret, Santa Margarida de Sagàs, el Castellot de Viver, etc. En el Ripollès, Sant Pere de Serrallonga, Sant Cristòfol de Campdevànol, etc ...



AGENDA DE ACTOS DEL BERGUEDÀ

20-21 de marzo en BAGÀ: II Jornada Templera y Mercado de Primavera
21 de marzo en BERGA: Tres Tombs
21 de marzo en GIRONELLA: Feria del Motor
28 de marzo al 5 de abril en el BERGUEDÀ: Semana Santa, Pascua y Caramelles
2 de abril en BERGA: Concierto de la Coral Berguedana con la Coral Càrmina
2-4 de abril a CAL ROSAL: I Feria Textil
2 de abril en LA POBLA DE LILLET: Mercado Medieval
3 de abril en BAGÀ: Feria de coleccionismo
5 de abril en PUIG-REIG: Canto de canciones por la Coral Polifónica




HOJA LA POPA
Por solicitud de algunos lectores, en cada boletín se incluirá una dirección electrónica para bajar e imprimir un archiivo con un ejemplar de la hoja. La Popa fue editada por Mn. Felip Pujols, párroco de Borredà, desde el año 1979 al 1982, en ella está una parte de la historia del pueblo.

La dirección del archivo para bajarla es:

http://www.butlleti.net/popa3/index.htm

Se puede imprimir con una impresora directamente.










Vida saludable

 

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